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Las enfermedades neurovasculares constituyen la primera causa de mortalidad en mujeres en España y la primera o segunda causa de mortalidad en hombres, según las diversas Comunidades Autónomas (Fuente: INE 2000-2004). Las tasas brutas de mortalidad por enfermedad neurovascular en España, ajustadas por la edad, oscilan entre 90.77 y 73.57 entre los años 2000 y 2004, con una tendencia evolutiva negativa. Sin embargo, entre los años 1995 y 2004, el incremento de hospitalización en centros públicos por enfermedades neurovasculares ha sido del 87.72% (Fuente: INE), lo que representa, al menos en parte, un incremento de la incidencia de estas enfermedades.
En la actualidad, las enfermedades neurovasculares constituyen el 4.1% de la totalidad de los años potenciales de vida perdidos por todas las causa de muerte en España, y son la primera causa de años de esperanza de vida perdidos (11.1 del porcentaje acumulado de años de esperanza de vida perdidos) (Fuente: INE 2000-2004). La estimación hasta el año 2030 permite asegurar un incremento en la incidencia del 4% y del 2% en la mortalidad por enfermedades neurovasculares, tanto en hombres como en mujeres (Fuente: The Atlas of Heart Disease and Stroke. UN Chronicle Outline Edition, 2005, http:// www. looksmarttrends. com/ p/articles/mi_m1309/is_1_42/ai_n14695955).
En las dos últimas décadas del siglo pasado y los primeros años del actual, la progresión de los conocimientos vasculares ha sido exponencial, tanto en la vertiente básica (fisiopatología molecular, celular y genética), como en la clínica (criterios, procedimientos y técnicas de diagnóstico y tratamiento). Sin embargo, siguen existiendo obstáculos para una mayor y más rápida progresión de los conocimientos y para su traslado a la práctica clínica. La investigación básica está disgregada, muchas veces es repetitiva y su capacidad traslacional es cuestionable. Estos mismos defectos son aplicables a la investigación clínica.
La justificación de la necesidad de estructuración en una red de investigación cooperativa en enfermedades neurovasculares viene condicionada, en primer lugar, por la dramática motivación sociosanitaria de la enfermedad neurovascular en España, y por la existencia de grupos básicos y clínicos con experiencias aisladas en la investigación de las enfermedades neurovasculares, que deciden asociarse para sumar experiencias, capacidades y recursos para conseguir una investigación traslacional más competitiva, que facilite la búsqueda de conocimientos que permitan identificar dianas diagnósticas y terapéuticas que ayuden a disminuir la morbimortalidad por ictus en nuestro medio.